Zip, protector de los venados

 

Hay un animal venerado por la cultura maya, es el venado. Fue importante en su cosmogonía, en su vida cotidiana y hasta en su gastronomía.

Lo sacrificaban a los dioses y les ofrendaban su corazón, y untaban su sangre en los rostros de los ídolos de piedra. Incluso, en su piel escribieron los momentos más importantes de su historia.

Para un animal tan venerado hacía falta un protector mágico y poderoso. Es el Zip.

 

El Zip merodea por las veredas del Mayab. Es más pequeño que el venado de cola blanca, se parece más al venado temazate, pero con enormes astas.

El Zip tiene ojos de jade y piel aterciopelada, lleva entre los cuernos un nido de avispas asesinas. Sin su consentimiento no se puede cazar ningún venado, por eso se le hace ofrendas.

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Si intentas cazar sin su permiso, el Zip advierte a los venados de tu presencia. Hace gemidos o bramidos que se parecen al canto del arrendajo, pájaro de la región. También confunde a los cazadores con presencias semejantes a los venados, que al final resultan ser iguanas.

Los cazadores que lograron el consentimiento del Zip, tras capturar a un venado, extraen de sus intestinos una formación calcárea que llaman Yut o tunich-ceh. Sirve como amuleto durante un año, pues ahuyenta al guardián. Pero no le ayuda a su portador si ha abusado de la cacería.

Después de un año, el cazador debe devolver el Yut. Hay que arrojarlo a un cenote o abrevadero. De lo contrario, la mala suerte lo perseguirá.

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No ha faltado quien quiera cazar al Zip. Hasta existe la receta de un proyectil especial para matarlo: tiene pólvora y la basura algodonosa que se encuentra en la madriguera de un roedor llamado holi-och. Antes de disparar, además, se ponen fragmentos de hojas secas en el cañón de la escopeta.

Pero el cazador que intente matar al Zip sufrirá las consecuencias. Moriría al instante, o sería atacado por el cortejo de avispas que lo acompaña.

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El Zip también es considerado un wayjel íik', o espíritu de los vientos. Son seres que habitan en las cuevas y los ojos de agua, y que ofrecen buenaventura o maldiciones a las personas, según se hayan portado bien o mal.

El Zip es un guardián bondadoso para quien cumpla sus reglas, pero puede ser malévolo con aquellos que no lo respeten. Todavía se le ve por los caminos del Mayab. La gente que vive por el rumbo le tiene enorme veneración.

 

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