Supersticiones sobre la cocina mexicana

Si la gastronomía mexicana es un universo de sabores, historias y secretos, no debe extrañarnos que también tenga cábalas y supersticiones que le ayudan a mejorar su sazón.

Algo de todo esto lo dicen y hacen nuestras abuelas, nuestras madres, y es probable que nosotros también. ¿Cuáles conoces?

 

Personas listas para casarse. Son quienes logran que al chocolate le salga espuma, o que las tortillas se inflen en el comal. Pues con la dificultad para conseguir ambas cosas, quien lo logre ya está más que capacitado para la vida doméstica.

Mole, claras de huevo, masas de buñuelos y tamales se deben batir en el sentido de las manecillas del reloj. De lo contrario se malogran todas estas preparaciones.

Enojado, la salsa sale más picosa. No solo porque quien la hace usa chiles que pican más, sino porque en su ejecución se condensa toda la rabia y las ganas de ver al mundo (y a los comensales) arder.

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Pero en cambio, no es buena idea hacer los tamales enojado. Porque entonces salen apelmazados, y no como se esperan: esponjosos y ricos. Y si los preparas cuando estás triste, quedan salados.

Se dice que hay gente que tiene la mano pesada. Por eso se le corta el mole, se le apelmazan los tamales o no logra batir los huevos a punto de turrón. Todos ellos, es mejor que estén fuera de la cocina.

Para que los tamales salgan buenos quien los cocina nunca debe salir de la casa. Y en cambio puede ponerles música (seguro ya hay playlists para eso) y bailarles, para que no queden pintos.

Lo que no falla con los tamales: los aretes de hoja de maíz. Se amarran en las asas de la olla y así se logran que queden deliciosos. También ayuda pegar una cruz de masa en la olla. Y hasta patearla, para que los tamales despierten y le echan ganitas a la cocción.

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Y esto lo hacemos todos: frotar las orillas de los pepinos. Sabemos que si se frotan, el pepino no se amarga. No hay explicación científica para ello, pero como es algo tan sencillo… hay que hacerlo.

 

Si cocinas con chile y estrechas la mano de alguien, te enojarás con él. Y ahí dejen la superstición: basta que el otro se talle los ojos y le ardan… conflicto seguro.

¿Y si llega una embarazada o un gemelo mientras cocinas? Ahí debes hacerles mover el guiso con una cuchara, para que no se encuete (o en castellano: para que no quede crudo).

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Debemos aclarar que todo esto son supersticiones y no tienen explicación racional y sensata.

Aunque algo es cierto: si haces algo de lo que aquí te decimos, es posible que le estés poniendo más devoción a lo que cocinas, y que te salga muchísimo más sabroso.

¿Qué otras supersticiones al cocinar nos puedes compartir tú?

 

 

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