Parque Bicentenario, una flor en el petróleo

Con una extensión de 55 hectáreas, este parque de la Ciudad de México es el segundo pulmón más grande de la capital. Sin embargo, lo sorprendente no está en sus dimensiones, sino en su origen: se ubica en los terrenos de una antigua refinería de petróleo y es un exitoso ejemplo de rescate ecológico a nivel mundial.

 

Imagina que corre el año 1990 y te detienes en el cruce formado por las avenidas 5 de Mayo y Aquiles Serdán, en los límites entre las delegaciones Azcapotzalco y Miguel Hidalgo en la Ciudad de México. A tu costado descubres altas columnas de humo emergiendo de chimeneas: se trata de la refinería 18 de Marzo, un enorme complejo industrial con capacidad para procesar más de siete mil barriles de petróleoal día, además de ser el responsable directo de severas afectaciones a la ecología y a la salud de los vecinos. Como no deseas contraer alguna enfermedad respiratoria, apresuras el paso para abandonar la zona.

Ahora imagina que te encuentras en el mismo lugar pero en la época actual: notarás que el paisaje ha cambiado por completo. Donde antes se alzaban fumarolas de gas, ahora hay invernaderos, frondosos árboles y un orquidiario. Por donde antes se tendían oleoductos, ahora se extiende una pista de atletismo y un lago artificial.

Parque Bicentenario

¿Cómo se dio ese cambio tan radical? La explicación reside en los esfuerzos de salvamento ecológico y remediación de suelos llevados a cabo por especialistas mexicanos.

 

Desde el origen

Luego de que la compañía estatal Petróleos Mexicanos (PEMEX) decidiera clausurar de forma definitiva la planta, en 1991, comenzaron los planes para rescatar el área que ocupaba, cuyo suelo estaba seriamente afectado tras casi 60 años de actividad industrial. Sin embargo, fue hasta el año 2007 cuando Pemex decidió entregar los terrenos al Gobierno Federal, y sólo entonces fue posible iniciar los trabajos para restituir su valor ecológico. Para lograrlo, se convocó a especialistas, empresas privadas y universidades de México.

 

Técnicas al servicio de la ecología

El rescate del terreno se dio en diferentes fases y, gracias a la implementación de diversas técnicas, fue posible rehabilitar ¡más de un millón de metros cúbicos de tierra!

Primero se extrajo el suelo contaminado, se le agregaron nutrientes y se le dejó airear para reducir la concentración de hidrocarburos; luego se le colocó en unas “piscinas” especiales llamadas biopilas, recubiertas para evitar escurrimientos y debidamente ventiladas para liberar gases tóxicos. Dentro de las biopilas, las muestras de suelo fueron tratadas con microorganismos descontaminantes. Por último, se le inyectó aire a los pozos de agua subterránea con el fin de absorber y extraer los vapores.

La siguiente escala en el proceso correría a cargo de un grupo de expertos en paisajismo liderados por el arquitecto mexicano Mario Schjetnan, con amplia experiencia en áreas recuperadas.

Parque Bicentenario

Por siempre verde

Hoy, el Parque Bicentenario es un área ecológica en cuyo interior se recrean los climas y flora endémica de siete regiones del país. Se divide en cinco jardines (todos inspirados en la mitología azteca), cuenta con una ciclopista, áreas deportivas, juegos infantiles y zona para alimentos.

Quienes están familiarizados con la labores de ingeniería ambiental y arquitectura llevadas a cabo para darle vida a la vieja refinería, no dudan reconocer la resonancia de alcance mundial de esta obra.

No obstante, no es necesario conocer los pormenores de su creación, pues su belleza, instalaciones ecológicas de vanguardia y la posibilidad de disfrutar un santuario en la ciudad son razones suficientes para celebrarlo.

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