La Danza de los Parachicos

En 1711 llegó a Chiapa de Corzo, Chiapas, la española doña María de Angulo, con su hijo enfermo. Un curandero lo sanó en un ojo de agua, Cumbujuyú. Antes, los habitantes del lugar se disfrazaron para entretener al niño y se les llamó los “para-el-chico”.

 

A la escena anteriores se unieron las “chuntas” quienes, vestidos de mujer, fingían ser las sirvientas de la señora Angulo. Tiempo después, una plaga de langosta asoló al pueblo. María de Angulo regresó y, en agradecimiento por haber ayudado a su hijo, repartió maíz y dinero en el pueblo.

Aaron Fellmeth Photography

 

Alrededor de esta historia nació la Danza de los Parachicos, que se practica en Chiapa de Corzo del 8 al 23 de enero y en la que participan alrededor de seis mil personas.

Los danzantes visten prendas coloridas, máscaras de madera barbadas y con facciones españolas, sombreros, sarapes, chalinas y cintas de colores.

Juan Barrios

 

Van por las calles de la ciudad al ritmo de la música de tambores, flautas y sonajas de hojalata. Bailan sones chicoteplanta, el nanbujó y el zapateado del patrón, que se toca con guitarra. Honran al Señor de Esquipulas (o de los Milagros), a San Antonio Abad y San Sebastián Mártir.

La Danza de los Parachicos es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco desde 2010.

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