Algunas curiosidades sobre el Himno Nacional Mexicano

 

Nuestro Himno Nacional Mexicano es de los más bellos del mundo, al menos suele competir con La Marsellesa de Francia por el primer sitio en el podio.

Pero el himno (uno de los tres símbolos mexicanos, junto con la bandera y el escudo), también ha sido un guerrero para hacerse un sitio en nuestra identidad; pues pasaron 90 años, desde su composición, para que se convirtiera oficialmente en el canto que identifica a los mexicanos.

 

Ya aprendimos en la escuela que la letra es de Francisco González Bocanegra y la música de Jaime Nunó, y la cantamos hasta sabernos el himno de memoria. Pero ¿quiénes fueron ellos y cómo compusieron esta gran pieza musical? Te contamos:

Antes hubo otros himnos que no cuajaron.

Entre ellos alguna pieza que escribió el cubano José María Heredia, con música del alemán Ernest Ferdinand Wezel. Y otro con letra de José M. Lozada y música de Carlos Bochsa.

 

Antonio López de Santa Anna creó un concurso para escribir este “Himno a la Patria”.

Lo lanzó el 12 de noviembre de 1853 y era una forma de recobrar popularidad, pues estaba en declive.

 

Lo ganó Francisco de Paula González Bocanegra,

poeta potosino. Su prometida, Guadalupe González del Pino Villalpando, lo encerró en un cuarto para que hiciera la composición. Bocanegra le mandaba las estrofas escritas por debajo de la puerta; terminó las diez estrofas originales en cuatro horas. Les ganó a otras 26 composiciones, y su triunfo se anunció el 3 de febrero de 1854.

gob.mx

Al principio no gustó la pieza musical del italiano Giovanni Bottesini para acompañar la obra de González Bocanegra.

Debieron pasar 180 días para encontrar una nueva pieza: en su origen se llamaba “Dios y Libertad”, de la autoría del catalán Jaime Nunó Roca.

 

La música es de un rockstar de la época.

A Jaime Nunó Roca lo conoció Santa Anna en La Habana, Cuba. Lo trajo a México, donde fue director de Bandas y Músicas del Ejército. El atractivo técnico de su pieza está en el uso del melisma, figura musical que canta una misma sílaba en diferentes tonos: “Por el dedo de Dios se escribió”.

 

El Himno Nacional Mexicano se estrenó el Día de la Independencia.

El 15 de septiembre de 1854, en el Teatro Santa Anna (que estaba donde ahora se encuentra el Palacio de Bellas Artes). Los primeros en cantarlo fueron la soprano Claudia Fiorentini y el tenor Lorenzo Salvi. La interpretación fue dirigida por Giovanni Bottesini. Otras fuentes dicen que la primera interpretación fue dirigida por Nunó y que lo cantó la soprano Balbina Steffenone.

gob.mx

 

Al inicio, el himno no fue bien aceptado por su filiación santannista.

Incluso tenía la estrofa: "Del guerrero inmortal de Zempoala, te defiende la espada terrible", que aludía al dictador. Por eso el himno dejó de cantarse en 1862, lo sustituyeron composiciones de Ignacio Ocadiz, Antonio Barrelli y hasta fueron himnos nacionales la Marcha Nacional Zaragoza y el Himno a Benito Juárez.

 

Porfirio Díaz recuperó como himno la composición de González Bocanegra y Nunó.

Y Manuel Ávila Camacho lo volvió oficial en 1943, tras quitar las incómodas estrofas que aludían a Santa Anna e Iturbide. En 1984, Miguel de la Madrid recortó el texto al coro y dos estrofas.

 

El himno está traducido a 12 lengua indígenas.

Esto se le permitió al Instituto Nacional de Lenguas Indígenas desde diciembre de 2005. El Himno Nacional Mexicano tiene versiones al chinanteco, otomí, mixteco, maya, náhuatl y huasteco, entre otras. Incluso existe una versión en bajo alemán, la lengua hablada por los menonitas, que se canta en el municipio chihuahuense de Cuauhtémoc.

 

Y hasta una película se hizo.

Es de 1943, cuando se oficializó el himno, se llamó Mexicanos al grito de guerra, la dirigieron Álvaro Gálvez y Fuentes e Ismael Rodríguez y la protagonizó nuestro gran Pedrito Infante. Trata de la batalla del 5 de mayo. Los soldados, al final, cantan la pieza de González Bocanegra y Nunó para darse valor.

 

Y, por cierto, Masiosare no es un extraño enemigo. La frase: “Mas si osare un extraño enemigo” podría “traducirse” como: pero si se atreviera un extraño enemigo...

Sin embargo, el neologismo se ha usado como nombre propio, así como para libro de divulgación histórica (Masiosare nuestro extraño enemigo, de Juan Miguel Zunzunegui), obra de teatro (Masiosare un extraño enemigo, de Fernando Bonilla), y Masiosare se llamó también un suplemento político del periódico La Jornada, que se editó de 1997 a 2004.

El Himno Nacional Mexicano aún nos pone la piel chinita al escucharlo en las escuelas, eventos cívicos, canchas de futbol, podios olímpicos, o cuando lo cantamos en los desastres naturales, para darnos coraje y arraigar nuestra identidad.

Cuéntanos: ¿en qué momento te ha emocionado más escuchar el Himno Nacional Mexicano?

Más en VIDA

Ant

“Ricos tamales calientitos…”

Sig

Los cantos de don Chapo
lugares
Puebla, la ciudad de los ángeles
vida
Lo que no te puedes perder de junio
vida
En Rusia 2018: ¡así les vamos a ganar!

¡Suscríbete a nuestro newsletter!