Puebla, la ciudad de los ángeles

 

En pleno centro de México se erigió una de las ciudades más hermosas del continente. En su origen, Puebla fue villa de descanso para los españoles que desembarcaban de Veracruz e iban rumbo a la metrópoli de la Nueva España.

En 1987 la Unesco declaró a su Centro Histórico Patrimonio de la Humanidad.

 

La ciudad de Puebla está a unos 100 kilómetros de la Ciudad de México, al pie del volcán Popocatépetl. Se fundó en 1531, en el valle de Cuetlaxcoapan, a 200 metros sobre el nivel del mar.

En 1558 se le nombró "Ciudad Noble y Leal de Los Ángeles". Y en 1576, otro decreto real la declaró "Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Los Ángeles". Con el correr del tiempo se le ha llamado Puebla de los Ángeles e incluso Angelópolis.

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En su Centro Histórico existen 2,619 monumentos en 391 manzanas. Hay edificios del siglo XIX en un 57.3 por ciento; los inmuebles de los siglos XVI, XVII y XVIII representan el resto.

La Catedral es su construcción más importante. Está dedicada a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción. Dicen que sus torres, de 73 metros de altura, fueron levantadas por ángeles, de ahí el nombre de la ciudad: Puebla de los Ángeles.

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Pero el gran orgullo poblano es su Capilla del Rosario, que se encuentra en el Templo de Santo Domingo. Es la obra más importante del barroco novohispano, suntuosa y recubierta con estuco dorado; en el siglo XVIII se le consideró la octava maravilla del mundo. Todavía el siglo pasado, el papa Juan Pablo II la llamó El relicario de América.

Pero hay otras construcciones religiosas asombrosas. Una es el Templo de la Compañía, de estilo barroco; el otro es el Templo Conventual de San Francisco, con su esbelta torre de dos niveles.

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La arquitectura civil no se queda atrás. Destaca el Tridentino Palafoxiano, llamado así porque comprendía tres colegios: de San Juan, de San Pedro y de San Pablo. Pero lo más destacable es su bellísima Biblioteca Palafoxiana, de 1646, la primera biblioteca en las Américas.

Y por supuesto, es obligada la visita al Palacio Municipal, de cantera gris. Y a la Casa de los Muñecos, con 16 figuras colocadas en su fachada. O La casa del Alfeñique y su ornamentación en argamasa blanca.

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Pero también es importante caminar por el Centro y dejarse llevar por sus sorpresas. Como la Calle de los Dulces, donde hay negocios que venden camotes, borrachitos, muéganos y tortitas de Santa Clara; o el Barrio de Los Sapos, donde puedes encontrar antigüedades.

 

El Centro Histórico de Puebla son casi 400 cuadras de belleza y enigma en color azul talavera. Conócelo y déjate llevar por sus callejones, sus casas y jardines, tan hermosos como inabarcables. 

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