Los cantos de don Chapo

Llegas a las playas de Punta Chueca, en Sonora, frente a la isla Tiburón. No sabes a qué vas, sientes alguna dolencia física o espiritual. Conoces a Francisco Barnett, o don Chapo, como le llaman en su pueblo. Él te mira y ya sabe qué necesitas. Te da plantas. Alguna piedra con energía. Y canta y baila para ti. Y empiezas a sanar.

 

Es el poder de los cantos y las danzas tradicionales de los comcáac o seris, que el pasado diciembre fueron reconocidos por el gobierno mexicano con el Premio Nacional de Artes y Literatura 2017, en el campo de Artes y Tradiciones Populares.

¿En qué consisten los poderes de Francisco Barnett?

 

En su comunidad es conocido como don Chapo. Es de Punta Chueca, municipio de Hermosillo, pueblo que los seris llaman Socaaix. Ahí nació el 27 de diciembre de 1937.

Su padre, don Miguel, se crió en la isla Tiburón, y cuando los ganaderos persiguieron a los seris un inglés lo protegió y le dio el apellido Barnett.

Don Chapo se ha dedicado a rescatar, preservar y difundir los cantos y las danzas tradicionales de los comcáac o seris. Desde pequeño se entrenó como haaco cama, u hombre medicina. Después aprendió a cantar y bailar. Sabe de plantas medicinales, danzas rituales para aliviar a sus pacientes y cantos para hablar con los espíritus.

Museo Indígena

 

Pero sus cantos no sólo curan: también dan alegría: “Desde la montaña, yo mando energía y alegría con cada canto, para que nadie esté triste y para que a nadie le falte el alimento. Cuando curo me siento alegre, cuando curo, me limpio, así voy limpiando mi camino. Al que hizo la tierra, Hant caai, le pido”.

A don Chapo lo buscan artistas, académicos y periodistas de todo el mundo. Es de las personas más conocidas y respetadas de su etnia. Ha compartido su conocimiento en Perú, Guatemala, Guyana y Colombia; y también en Estados Unidos, Alemania, Francia, Holanda y España.

Además de aliviar, don Chapo divulga las tradiciones de los seris. Y esto ha permitido preservar un conocimiento que hace unas décadas corrían el riesgo de desaparecer.

Especiales Univision

 

Pero don Chapo confía en que su sabiduría lo trascenderá. Por lo pronto, su hijo Raymundo está en camino de convertirse en chaman, y varios de sus 20 nietos están interesados en aprender los cantos y los bailes de los comcáac.

Ellos creen que, si hay amor y respeto por su historia, la cultura comcáac no será olvidada. Ni se perderá el diálogo con los seres extraordinarios de las montañas y lo mares.

Al recibir el Premio Nacional de las Artes, Francisco Barnett también será creador emérito al Sistema Nacional de Creadores de Arte. Cosa que no le importa mucho: a él le interesa cantar.

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